Ante el cierre de la línea 1 del Metro de Madrid, podemos utilizar Dedocar para compartir los asientos libres de nuestros coches.

DedoCar, el autostop asistido por smartphone del siglo XXI, puede solucionar los problemas que ocasiona el cierre de la línea 1 del Metro de Madrid, compartiendo los asientos libres de los coches particulares, para ahorrar gastos de viaje.

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Buena parte de la línea 1 del Metro no se podrá utilizar durante un año, ya que estará cerrada por obras. Los autobuses alternativos podrían no ser suficientes y el transporte de superficie se resentirá. Más de 300.000 personas se verán afectadas en sus viajes cotidianos.

Para ayudar a solucionar estos problemas, podemos poner en marcha el sistema que hemos diseñado para desplazarse por la ciudad compartiendo viajes en los coches particulares.

Se trata de aprovechar mejor millones de plazas que llevan libres los coches que circulan por Madrid, y que hasta ahora se desperdiciaban, porque la mayoría de los coches van sólo con el conductor. Ir cada uno en su propio coche (aparte de salir más caro de lo que pensamos) provoca un exceso de contaminación y ocasiona atascos de tráfico y dificultades de aparcamiento.

Los conductores que iban a trabajar (o de vuelta a casa) llevando asientos libres en sus coches, ahora podrán compartirlos con algunos pasajeros que vayan en la misma dirección. A cambio de que les lleven, los pasajeros contribuirán a pagar los gastos del viaje, que se dividen entre todos los ocupantes del coche. Cuantos más viajen juntos, a menos tocan en el reparto de gastos, y más se ahorran todos.

Un conductor que lleve cuatro pasajeros podría ahorrar más del 75% de sus gastos, y quienes vayan con él de pasajeros disfrutarán de una comodidad y rapidez similares a la de un taxi, pero a precio de autobús.

 

El sistema es una especie de Blablacar urbano, organizado en tiempo real, o el auto-stop asistido por smartphone del siglo XXI.
Por eso lo hemos llamado DedoCar.

Logo DedoCar para Web

¿Cómo funciona?

Sales a la calle y, en vez de bajar al metro (que no funciona), solicitas en la app de tu móvil una plaza libre para el sitio donde quieres ir.
Acude a recogerte el primer coche que va a seguir una ruta parecida a la tuya y te deja en tu punto destino, o lo bastante cerca como para que puedas llegar andando (siempre a una distancia menor que la tolerancia de entrega que tú mismo indicas).
La app del conductor, una vez que indica su destino y el número de plazas libres que ofrece, le va guiando durante el recorrido a los puntos donde puede recoger a los pasajeros que tienen trayectos compatibles con el suyo, y luego a los puntos donde deberá dejarlos.

En realidad, la app presenta al conductor y al pasajero una foto del respectivo compañero con el que le propone viajar, así como una indicación del nivel de reputación que se ha ganado (como buen conductor o como buen pasajero) gracias a las valoraciones de sus compañeros de viajes anteriores.
El pasajero, además, ve una foto del coche e información de cómo viene de lleno.
Al conductor también se le dice la longitud del trayecto del pasajero.
Si ambos aceptan al compañero propuesto, viajarán juntos. En caso contrario, habrán de esperar a que el sistema les encuentre la siguiente coincidencia de trayectos.

 

No se trata de ganar dinero, sino de hacer un reparto justo de los gastos de viaje

Cada vez que sube un pasajero al coche, comienza un nuevo tramo del recorrido, en el que los gastos se dividen entre el nuevo número de ocupantes (incluido el conductor, que nunca puede ganar dinero). Cada vez que se baja un pasajero, el sistema calcula automáticamente su parte proporcional de los gastos por el trayecto que ha recorrido, y se la cobra utilizando su medio de pago preferido. Cuando el conductor llega a su propio destino, el sistema le reembolsa las aportaciones de todos los pasajeros que ha ido recogiendo y entregando a lo largo de su ruta, sin desviarse más de lo que él mismo permite, porque le caían prácticamente de camino.

Para sufragar los gastos de puesta en marcha y mantenimiento de este servicio de coordinación de viajeros, bastaría con una pequeña cuota (de unos 10 céntimos de Euro por viaje) que se añadiría automáticamente a lo aportado por cada pasajero.
Aparte de la comodidad de ir en el coche de otro, este coste del servicio siempre sería mucho menor de lo que el pasajero se ahorraría, comparado con desplazarse en su propio coche. También merecería la pena por el tiempo que ganaría, en caso de que tuviera que encadenar varios medios de transporte.

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